Final en acorde de Mi menor


El sonido del piano inundó con un único acorde toda la habitación mientras ella dejaba el humo del cigarro escapar lentamente entre sus labios.

El rasgueo perezoso de la guitarra se unió al piano que repetía obcecado sus acordes, provocando que ella echase la cabeza hacia atrás y que a él le diesen ganas de escribirle una canción; sólo para que volviese a hacer justo eso. Pero en su lugar, se inclinó sobre ella, apartó el cigarro de su boca y la besó, dando gracias a todos los dioses conocidos, paganos o no, por haberla traído aquel día hasta aquella fiesta del brazo de aquel cantante ahora borroso, todavía  una niña con ojos sorprendidos y sonrisa insegura.

En las películas siempre hay banda sonora. En la vida real no suele haber ninguna. No la hubo cuando se conocieron por primera vez, ni cuando él la invitó a una copa y ella no sabía dónde poner sus manos. No hubo ninguna melodía melancólica cuando ese nuevo cantante con el que estaba le ofreció su primera raya, esa primera aspiración de veneno. Tampoco sonó ningún bajo sonando agorero la primera vez que fue a verla en el hospital, cuando todavía creían que lo de las sobredosis era algo puntual, cuando la besó porque no había nada más que pudiese hacer.

Pero ahora, en esa habitación, una voz profunda y rota se lamenta desde el gramófono de que Jesús murió por los pecados de alguien y no por los suyos. Y en ese momento, en el que la vida ha decidido ponerle banda sonora a su despedida es cuando él no la oye. La guitarra comienza a acelerarse como si tuviese prisa, cada vez más arriba. Nota como ella reverbera en sus manos como las vibraciones de la batería.  Un empujón, y el universo se reúne entre sus piernas. Placer, dolor y algo que no es lo ni uno ni lo otro latiendo en algún lugar entre los dos.

La guitarra les acompaña delirante, eterna, irredenta; antes de que la batería con un golpe seco acabe con su ascenso. Justo como debe acabar la mujer que tiene a su lado. Esa mujer que no necesita que nadie muera por sus pecados porque ella se basta para consumirse, para disolverse en el aire como el humo del cigarro que está encendiendo. Efímera como los acordes de la guitarra.

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4 comentarios

Archivado bajo creación propia

4 Respuestas a “Final en acorde de Mi menor

  1. muy, muy bueno. Te superas Raquel.

  2. maria jesus

    Muy bonito.Escribiendo así conseguirás lo que te propongas

  3. Qué grande. Qué bueno. Me encanta la atmósfera que creas y los símiles que usas, y la historia y como está narrada. Impresionante. Es uno de mis favoritos.

  4. Mila

    Te felicito por el relato y por descubrir una afición que te llena y te engrandece como persona. Un abrazo muy fuerte.

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